ESLABONES EBRIOS 1999
Descripción: Mural multimedia realizado en el interior de la Facultad de Artes de
la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Santiago de Chile, 1999.
Superficie intervenida: 100m2 aprox.
Escultura metálica: 4x4m
Vitral: 3x2m
+Texto de presentación*
(Las imágenes han sido capturadas originalmente en una película diapositiva analógica)

*Texto de Presentación (fragmentos) :

 Eslabones Ebrios/nicolás rico 1999

Introducción

95 pintando frontal   He cargado en este último tiempo todo un mar de convulsiones. Los experimentos de mis soluciones pictóricas se han alterado abruptamente, bordeando incluso mi propia naturaleza expresiva. He perdido muchas imágenes por la acción desmesurada de mi puño y sus pigmentos… no sé cómo poder pintar. Todo esto, sin embargo, está manejado, como un títere, por la conmoción más grande, que recuerde, me ha sabido poseer: mi madre, la lucha contra los infames gusanos y su reciente partida hacia “La otra forma”. Es extraño lo que ofrezco, querido prójimo.

Quisiera confidenciar que lo que mueve mi “existencia” está muy bien definido, y si depuran su contemplación y se logran emancipar un poco de la estupidez y aletargamiento que nos inhibe (que nos enclaustra y nos deja indefensos ante nuestras estériles vanidades), descubrirán que la textura emanada por los poros de mis palabras de este trabajo contienen un 25% de ocio, un 25% de nostalgia y un 50% de esperanza (a veces noto una variación entre las proporciones porcentuales de la “nostalgia” y la “esperanza”). Más aún –y esto quizá supere todo lo ya dicho- creo que hay momentos en la historia que producen náuseas, me hacen sentir como un insecto escatófilo… estoy hastiado, y es imprescindible dejar de holgazanear, debemos partir. No basta con quedarse sentado mirando la luz… debemos caminar hacia ella.


40 monoArquitectura:
“EXTENSIÓN DE NUESTRO PROPIO CUERPO”

Antes de sumergirme en toda lectura iconográfica del motivo que presento, quisiera explicar la importancia que tiene esto de hacer tatuajes en las paredes internas de los edificios. Es sencillo, Vicente Huidobro dijo que “el poeta es un pequeño Dios”; Dios es el gran poeta que nos hace a su imagen y semejanza. La poiesis, la creación humana, sigue el mismo orden. El Departamento de Artes Plásticas está hecho a nuestra imagen y semejanza: tiene “puerta” por donde entra todo elemento (al igual que nuestra boca), tiene “ventanas” por donde entra la luz, el color (al igual que nuestros ojos) tiene un sin número de cablecillos que acarrean la energía eléctrica por todo su cuerpo (al igual que nuestras neuronas), tiene un “sistema digestivo” por donde evacuamos toda la mierda, la bazofia, los desechos (y nosotros también)… y los más importante, tiene pasillos que (al igual que nuestras venas) recorren entero este gran cuerpo, llevándonos a cada una de sus extremidades, y si nosotros recorremos estas venas (que son los pasillos). ¿Qué somos de este gran Ente?: LA SANGRE.

ACERCAMIENTO A LAS LECTURAS CARTOGRÁFICAS

…Canalizando10 frontal con escultura todas mis impresiones e ideas puedo simplificar lacónicamente que mi mirada es la de un ocioso arqueólogo que tiene la gran suerte de tener su fósil aún vivo, o mejor dicho, que está captando en directo el paso entre la blanda y tierna vitalidad y la rígida petrificación, dicho metafóricamente.

Hoy soy un arqueólogo, no un poeta, ni artista, ni revolucionario, sólo soy un simple arqueólogo. No deseo alterar el rumbo inminente de nuestro departamento (quizá sí mañana). ¡Si hay que perderse, que nos perdamos! (quizá ahí nos encontremos). Si hay que colapsar, ¡colapsemos! (después del diluvio siempre brilla el sol). Si hay que dormir ¡sigamos soñando! (al fin y al cabo, soy un maestro en fantasmagorías).

Quizá por todo lo ya dicho y tratando de dejar a contra luz las siluetas de mis motivos presentes, es que ofrezco a continuación una lectura muy subjetiva del trabajo plástico que he realizado al interior de nuestro Departamento de Artes Plásticas, o, como preferiría decirlo, del “Tatuaje simbólico impreso en las paredes internas de nuestro propio cuerpo”. Claro y consciente estoy, además, que siempre estará la ventana abierta para cualquier lectura personal de cada sujeto, sobre todo pensando en que el acceso a este “manual” no estará al alcance de todo el continente del Departamento y que, además, no todos los ejemplares serán leídos (bien sabido está que el papel es un preciado combustible y además materia prima para los barquitos ,  cohetes y aviones, sin mencionar sus usos higiénicos… pero esas son anécdotas del ciclo).

Dedico mi vida a las carencias que nos acaecen y en estas carencias incluyo las “pérdidas”, cosas que estuvieron y que ya no tenemos, “eslabones inconexos” que no permiten una lectura continua del “Gran Enigmático Palimpsesto”. Precisamente he elegido esta temática (me refiero a los eslabones inconexos) como testimonio fehaciente de las “Pérdidas de Nuestra Historia” y esto como efecto clave en nuestra sociedad actual. Por esto he titulado esta obra como ESLABONES ÉBRIOS: de cómo la historia presente se come la historia pasada, o de cómo la mitad de nuestras huellas son pisadas sobre la arena y borradas totalmente por el viento y el mar.

Sin duda la tierra seguirá siempre su rumbo y la historia seguirá, y el sol seguirá mirando omniscientemente la evolución, pero en nuestra conciencia no se archivará todo y perderemos progresivamente el lazo con lo ancestral y por más que busquemos armar el puzzle de la “verdad originaria” sólo poseeremos parcial y tenuemente las facciones de su cascarón.

80 escultura pajaro detallePara ejemplificar estos dolorosos acontecimientos de nuestras desventuras históricas he tomado una numerosa cantidad de iconografías de nuestro Globo, dando como punto de partida, por la carga simbólica que poseen con respecto al tema, los GRAFISMOS DE LA CULTURA NAZCA. Cronológicamente antes de la era Cristiana en Sudamérica, en un valle de la cordillera de los Andes, una agrupación de hombres unidos a una cosmovisión fueron los gestores de uno de los Mega Grafismos más enigmáticos de nuestro planeta: líneas absolutamente rectas recorren todo el desierto Nazca de lado a lado, incluyendo la roca viva de la cordillera que lo circunda. Las líneas se cruzan en todos los sentidos, como desorbitados paralelos y meridianos que se adhieren a la faz de la tierra de forma azarosa, desordenada (aquí con mis propias palabras demuestro mi incapacidad de entender su obra, pues no se si para ellos estaban ordenados o desordenados y es casi lógico que tenían un sentido, que deja exento al azar) y entrelazados en las líneas monumentales dibujos zoomorfos, hechos generalmente de un solo trazo. Perdidos en la historia, sólo en este siglo XX, y mientras el aeroplano sobrevolaba la zona peruana, unos seres mágicos aparecieron bajo el pajarraco de metal. Muchas hipótesis se elaboraron desde entonces. ¡Era increíble!, lo que caminando parecía sólo un camino, mirando desde la altura se tornaba símbolo, imagen con sentido, pistas de naves interespaciales, cartas astrales, “mapas cósmicos”.

Los arqueólogos seguirán su intento por descubrir el “porqué” de su presencia, y entre los Grafismos y nosotros nos seguiremos mirando, sin poder comunicarnos, llena nuestras mientes de interrogantes. Porque los abuelos que estuvieron con los que ejecutaron o presenciaron la construcción de esta obra ocultaron o no supieron transmitir el mensaje y en un corto y ebrio pasaje de la evolución nos desconectamos de su esencia y cuando quisimos volver a reencontrarla ya era demasiado tarde… se nos había olvidado el lenguaje.

Para pintar me he vuelto “Geógrafo” y, como una historia, he elaborado un mapa de lecturas polimórficas. He intentado ramificar las líneas en todo el interior de “nuestro cuerpo” como una ilustrativa Metástasis que se apodera de todos nuestros órganos. He intervenido la extensión de nuestro cuerpo con un mapa ancestral, lo antiguo, lo Realista, lo Moderno y lo Postmoderno, todo graficado en un solo mapa, expuesto directamente al contacto e intervención de nuestras propias huellas que sucederán a este presente.

Un día, ni temprano ni tarde, será parte del aniquilamiento del hombre e ignoraremos si estará o no escrito en la historia. Quizá quede archivada en alguna biblioteca, en la selección de apuntes e inventarios de la Universidad y seré uno más de los que se insinuó acerca de sus problemas existenciales; o quizá, y más noble, quede el mapa tapado enérgicamente con muchas manos de pintura blanca o amarillo claro (como es la tradición arquitectónica) y el colibrí que ha mutado por decenas de siglos, quede convertido en chatarra, estiercolizando, como todos algún día, algún recóndito paraje de nuestra Madre Naturaleza.

Nicolás Rico
1999